Gipuzkoa - País Vasco
Referencia histórica
de Donostia-San Sebastián:
Al pie del monte Urgull, protegido de los vientos del Norte, existió desde muy antiguo un pequeño núcleo de pescadores, origen de la actual ciudad de Donostia-San Sebastián.
Los habitantes viven cara al mar y se hacen famosos, ya en la edad media en la caza de la ballena y en la pesca del bacalao, llegando en su persecución hasta los bancos de Terranova.
Paralelamente a la pesca va desarrollándose, a partir del siglo XIV un próspero comercio marítimo.
Donostia-San Sebastián llega a ser
puerto de Navarra y en sus muelles se embarca el aceite y el vino para
Francia, Inglaterra, y Flandes.
Como necesidad impuesta por este comercio,
en las orillas del río surgen astilleros y herrerías.
El primer fuerte sobre Urgull, en el emplazamiento del actual castillo de la Mota, fue obra de Sancho VII el Fuerte. Los siglos y los reyes ampliaron sus defensas, en él estuvo prisionero Francisco I de Francia, tras su derrota en Pavía.
A pesar de ser plaza fronteriza y haberse visto atacada muchas veces, en pocas ocasiones cayó Donostia-San Sebastián en poder de los que la atacaban. En cambio, sufrió numerosos incendios a través de su historia, siendo parcialmente destruida por el fuego en doce ocasiones. En el año 1808 Donostia-San Sebastián fue ocupada por los soldados de Napoleón, que permanecieron hasta 1813, fecha en que las tropas aliadas anglo-portuguesas entraron victoriosas en la ciudad y tras una serie de violencias con la población civil, prendieron fuego a los edificios.
La destrucción fue total, pero los habitantes reunidos en Zubieta, decidieron reconstruir la ciudad.
Otra fecha importante, origen del moderno Donostia-San Sebastián es 1863 año en que fueron derribadas las murallas que impedían su expansión.
A causa de los numerosos incendios sufridos,
Donostia-San Sebastián es una de las ciudades más modernas
del país. Su urbanización se caracteriza por la horizontalidad
y rectitud de las calles. En la actualidad cuenta en la actualidad con
180.000 habitantes. A pesar de la expansión de los últimos
tiempos, ofrece las comodidades de la pequeña ciudad junto con las
ventajas de las grandes capitales.